Rui Díaz Correia 01 de diciembre a las 14:09
Te escribo desde clase, mientras mis pobres hacen mapas de América en los ordenadores y yo me aburro y me pongo el abrigo (hace frío...).Muse.Tuve incluso un amago de llamarte en alguna canción, pero la imposibilidad de meter la mano en el bolsillo entre el jolgorio de gente, sacar el móvil, buscar tu número, pensar si tenía que poner el +34 delante... En fin... Hubiese sido un detalle... Tenme en cuenta que al menos lo pensase, ¿vale?
El previo.
Cola. Frío. Y de repente... Lluvia. Mucha lluvia. Y había que seguir en la cola, que para algo ya llevábamos un buen tiempo haciéndola. Fue curioso cuando abrieron las puertas por fin que la gente que entraba y tenía paraguas, como no se los dejaban entrar o pasaban, pues se dedicaron a pasarlos para atrás para que los que seguían en cola se resguardasen un poco. Míralos, qué salaos mis portugueses.
Dentro: calor. Parece que nos secamos un poco. Pero qué pasa? Pues que luego lo que fue lluvia se convertiría en sudor. Y luego a la salida más frío y en el coche calefacción extraña y tiritones... Estuve hace poco una semana de baja con gripe (no A) y amigdalitis; ¿pasaría igual? De momento sobrevivo...
Los teloneros (no recuerdo el nombre) estuvieron bastante bien y calentaron el ambiente; de hecho el público estuvo bastante entregado en el poquito tiempo de actuación que tuvieron. Un poquito más de espera y... Muse.
El escenario eran tres edificios. Se caía el telón que los cubría y se veián como si fuesen pantallas. Hombres subiendo ordenadamente escaleras hasta que el primero se caía y todos empezaban a caer tras él. Los edificios se abrían a la mitad y aparecían ellos. Muse. El concierto había empezado.
Setlist:
# Uprising
# Resistance
# New Born
# Map Of The Problematique
# Supermassive Black Hole
# MK Ultra
# Interlude
# Hysteria
# Nishe
# United States Of Eurasia
# Feeling Good
# Guiding Light
# Jam con el batería y el bajo
# Undisclosed Desires
# Starlight
# Plug In Baby -- SUBIDÓN
# Time Is Running Out
# Unnatural Selection
# Encore:
# Exogenesis: Symphony, Part 1: Overture
# Stockholm Syndrome
# Knights of Cydonia
Y hasta aquí de momento. Continuará. Que me voy para casa :-)
Rui Díaz Correia 01 de diciembre a las 17:09
Empezó el concierto, como decía, con los tres edificios siendo "desvestidos" de los telones que les cubrían individualmente y dando paso a imágenes hipnóticas (como casi todas las que se verían a lo largo del show, con motivos recurrentes acerca del borreguismo que afecta a la humanidad, mal mucho más evidente y peligroso que cualquier posible gran hermano orwelliano sobre el que trate Resistance). Una vez todos los hombres se cayeron de las escaleras los edificios se abrieron literalmente a la mitad y se pudo ver que dentro de ellos estaban los componentes de la banda: a la izquierda el omnipresente Matt Bellamy, al medio el baterista Dominic Howard (una de las grandes sorpresas para mí) y a la derecha del escenario el bajista Chris Wolstenholme.
Como era de esperar empezaron con Uprising, fábula urbana de sublevación popular en la peor de las distopías, que en su estribillo (en las pantallas, a modo de himno panfletario), al relatar "we will be victorius" parecía predecir el resultado del concierto: una flamante victoria para el grupo inglés.Con Resistance las plataformas sobre las que se situaban los integrantes de la banda comenzaron a descender progresivamente hasta terminar al final del tema sobre el escenario. Cabe destacar que llevaban a un músico de sesión acompañando algunos temas, aunque casi mimetizado con el escenario, muy escondido, para ciertas partes de teclado. En verdad era difícil localizarle si no se le buscaba. Con este tema bajó un poco la intensidad de la primera canción, pero volvía a subir en las partes de estribillo.
Los clásicos son los clásicos y ya en el escenario lo demostraron con New Born, del segundo disco Orygin of Simmetry, con una versión muy similar a la recogida en el directo Haarp (con ese final alargado).Map Of The Problematique y Supermassive Black Hole fueron muy bien acogidas, dando relevancia a las pantallas, con los motivos futuristas que antes comentábamos. Bellamy comenzaba a sentirse a gusto moviéndose de una esquina del escenario a otra (había dos plataformas en los laterales). Como si estuviese coreografiado, al moverse Bellamy a una esquina entonces Wolstenholme se movía hacia la otra, utilizando siempre la mayor parte posible del escenario en todo momento. Fue en Supermassive Black Hole donde Bellamy sacó más partido a sus únicas guitarras, generando ese efecto de distorsión que consigue con la pantalla instalada debajo del puente. Se sucedían las canciones y sorprendían las escasas muestras de afecto o gratitud del líder hacia su público. Sólo en unas dos ocasiones dio las gracias al público y siempre en inglés, mientras que, por el contrario, sí lo hacía el baterista en un más que comprensible portugués. MK Ultra, una de las canciones tal vez más controvertidas del nuevo disco junto con Undisclosed desires, siguió el espectáculo. Ambas fueron recibidas de forma correcta y con un juego de luces espectacular.
Hubo dos interludios musicales a lo largo del concierto: uno fue lo que sonaba como una canción tradicional irlandesa o salido de alguna sesión de Pete Segger y otro fue una mini-jam session entre bajo y batería, subiéndose a una de las plataformas/edificios, que subía y giraba hasta concluír la improvisación. Especialmente este segundo parón parecía orquestado para el lucimiento de alguien más que no fuese Bellamy, sabido líder y alma mater del grupo, increíble guitarrista e increíble vocalista. Una vez más subieron a las plataformas, esta vez con un piano para que Bellamy lo tocase. De ahí salió la genial United States of Eurasia (con datos proyectados en las pantallas y mapas en los que se veía la ficticia Eurasia de 1984) y el himno feeling good. La tapa del piano era de cristal y sobre él se reflejaban luces hipnóticas que poco a poco se iban incrementando. Las plataformas descendieron una vez más y se dio paso a Guiding Light, canción que por su tempo (o mis problemas mentales) siempre me ha recordado a Starlight, que cuando sonó cautivó al público presente.
Y entonces llegó uno de los momentos más álgidos del concierto, reconocido por el juego de distorsión previo (ya en Haarp) antes del famoso riff que comienza la canción. La canción era Plug in baby y el público directamente enloqueció.
Time is running out y Unnatural selection dieron fin a la primera parte del concierto antes del único bis, que llegó sin que se cumpliesen siquiera cinco minutos. Los edificios volvieron a subir para dar paso a la hermosa Exogenesis, parte 1. Si bien el nuevo disco de Muse ha tenido muchos detractores por su evolución (o involución, dirán esos mismos detractores), por sus referencias o por una falsa épica (igualmente el adjetivo lo darán los detractores) yo siempre lo he defendido por las tres partes de Exogenesis. El esfuerzo y el paso tan arriesgado en su música al hacer estas tres canciones es merecedor de tenerse en cuenta. La sinfonía es hermosa y cualquiera que no se emocione al escuchar (en directo, sobrecogedor) cualquiera de sus partes debería replantearse la ubicación exacta de sus sentimientos, no sea que se hayan escapado lejos, muy lejos. Sólo por esos tres temas el disco merecería la pena. ¿El resultado en directo? Emocionante.
Las plataformas volvieron a bajar para comenzar con su síndrome de Estocolmo particular y por fin concluír por todo lo alto con uno de los mejores temas de la banda: Knights of Cydonia, que a uno personalmente le tocó la fibra sensible por ser introducido por el tema de Hasta que llegó su hora del hombre de la harmónica. Después de eso sólo quedaría un poco de lluvia, muchos recuerdos y un largo camino a casa. Y frío, mucho frío...